viernes, 14 de enero de 2011

Él... ¿yo?

Vestigios de una voluntad hallo en este lugar...
Recuerdos que, no sé por qué... respeto y admiro...
Son de un niño, que hace tiempo vivió aquí. Sus juguetes llenos de polvo están por todas partes. Me inspiran nostalgia, pero... sin embargo... no siento la ilusión de jugar con ellos, ni tan siquiera puedo tocarlos...
Cajas y cajas se amontonan en un caos ordenado, pero inexplicablemente, sé lo que hay dentro de cada una de ellas sin llegar a abrirlas.
Los valores que se les dio en su tiempo a todas estas cosas siguen intactos; son mi dogma.
Soy incapaz de ignorar nada. Allá donde miro, asimilo, y actúo en consecuencia.
Hasta he descubierto qué soy yo entre tanta cosa... pero me da miedo admitirlo...
Porque soy una creación suya...
O por lo menos, en parte...
A lo mejor nacimos juntos, pero solo desperté cuando él dejó de soñar...
Sea lo que fuere, me encontrara o me creara... me complementó, y me enseñó a respirar con su último aliento.

Vivió tanto tiempo aquí dentro, en su reino; en su mundo...
Montaba artefactos en el interior, porque fuera hacía siempre mucho aire, y cuando los tenía ya montados, probaba su adaptación a la realidad...
La mayoría sucumbían.

Yo mismo soy un autómata elaborado con las piezas de los pocos inventos suyos que lograron traspasar la puerta sin desaparecer.
Cierto es que tengo muchos fallos, pero él me dio la opción de rehacerme...

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